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Historia

Los primeros vestigios que tenemos sobre la presencia humana en lo que hoy es el término municipal de Aia se remontan al Paleolítico superior, concretamente al Magdaleniense superior y final. Parece ser que tanto las pinturas y grabados de la cueva de Altxerri como también los útiles de piedra que aparecieron en una cueva cercana a Giltza Iturria pertenecen a esta época antes mencionada (hace 12.000 ó 13.000 años).

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p>Los siguientes vestigios son mucho más cercanos a nosotros: los túmulos y los dólmenes llamados así a los monumentos funerarios que corresponden al Eneolítico bronce (hace 4.000 años). En esta época la sociedad está algo más desarrollada, la economía es pastoril, se desarrolla la trashumancia y se da el empleo de los metales. Estos monumentos funerarios, podemos hallarlos en numerosos lugares a nuestro paso por las colinas de nuestro entorno, si bien hoy en día, están cubiertos por la vegetación y su presencia queda algo disimulada.

 

Aia aparece citado en uno de los documentos más antiguos de Gipuzkoa. Es un documento en el que se hace referencia a la Donación del Monasterio de San Salvador de Olazábal (Altzo) al de San Juan de la Peña (cerca de Jaca) en el año 1025. En él, el señor García Aznar, casado con doña Gayla, hizo donación del monasterio de Altzo y de un extenso terreno a él adscrito, citando, entre otros, los topónimos de Haya, Helcano e Iturrioz

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En las Ordenanzas de la Hermandad de la Provincia de Guipúzcoa de 1375 se cita la Alcaldía Mayor de Sayaz, que no era sino un distrito municipal formado por los hoy municipios de Aia, Beizama, Bidegoian y Errezil (pueblos que quedan en las faldas del monte Ernio). Ya que el alcalde o administrador de esta alcaldía estaba elegido por designio real, los pueblos pertenecientes a la alcaldía consiguieron un alcalde ordinario para cada pueblo ,el año 1563 por concesión del Rey Felipe II logrando así el título de Universidad independiente, aunque siguieron manteniendo la Unión de Sayaz para enviar un representante común a las Juntas Generales de Guipúzcoa.

La actividad económica tradicional giraba en torno al aprovechamiento agropecuario del territorio. Las familias de los caseríos, explotaban la tierra con un sistema económico cerrado y autosuficiente. El municipio poseía unos terrenos de "propios" que arrendaba a los vecinos para su explotación. También existían otras tierras comunales "hondazilegiak". El sector secundario lo formaban algunos artesanos más o menos especializados, carboneros y los establecimientos de molienda. Pero lo que destaca particularmente en esta época es la industria del hierro, dada la riqueza orográfica y la abundancia de cursos fluviales hizo de Aia un centro principal para la producción ferrona y molinera, teniendo gran trascendencia en la evolución de esta población los diferentes linajes nobiliarios asentados desde antiguo en la misma, entre los que destacan la familia Zarauz y la de Laurgain, asociados a la producción del hierro, a través de ferrerías hidráulicas, como Aristerrazu o la de Agorregi.